miércoles, 30 de diciembre de 2015

Te extraño.

Te extraño y aunque sé que esta distancia fue lo mejor, te extraño.

Ya no estás a mi lado, ya no tengo tu saludo, tu risa, tus muecas, tus enojos, ya no tengo tus esencias; esas que me hicieron amarte perdidamente sin pensar en si este día llegaría. Pasan los días desde que el destino jugó en nuestra contra y cada minuto es aún peor. Siento, cada vez más, deseos de hundirme en algo que no me permita recordar tu ausencia y aún así, me siento valiente de estar logrando esto: algo de lo cual no me creía capaz.

Ahora mismo puedo recordar la vez primera que me diste una lección y de lo cual partí para nunca querer soltarte. Nos puedo recordar diciéndonos defectos para poder convertirnos en algo mejor. La aceptación y el entendimiento de cada uno de nuestros actos era lo admirable de todo. Y en este momento de tu ausencia, eso es lo que quiero retomar, quiero aceptar y entender este nuevo ciclo, quiero recordar y sonreír sin rencor, quiero guardarte como un tesoro que me llenó la vida y no como una bomba de gas que hiede mi corazón.

Aunque las cosas hayan cambiado y aunque hay una decepción de por medio, te recuerdo con paz y espero que algún día, la vida me permita volver a abrazarte tanto y tan fuerte donde te pueda hacer entender con ello, que ‘te extraño’.

viernes, 16 de enero de 2015

Contrapeso de situaciones


Hace poco, en una salida muy especial con alguien muy especial, concluí al fin por qué la vida está hecha para que siempre la balanza recurra a que seamos felices.
Pasando la vida suponiendo erróneamente que hay más razones para ser egoístas, estar tristes, preocuparse sólo por lo propio o hasta el extremo de querer morir, perdemos norte y oportunidades increíbles de crear memorias dichosas.

 Ejemplificando: un día muy triste, donde todo me estaba saliendo mal y con ganas de escapar; alguien me llama, me dice que está en mi misma ciudad y me quiere ver, acepto y en esa salida, con el abrazo de saludo, con ver algo que te distrae la mente, con poder hablar tranquilamente algo importante y con una mirada que parece un imán... esos diminutos detalles, de uno en uno, fueron desapareciendo mi tormento anterior. Es claro que siempre hay circunstancias difíciles que se han de presentar inoportunamente, sin embargo, en aquel sufrir de momento, 
igual de insospechado, aparece algo especial que te hace neutralizarlo.


Es que si esos mínimos detalles contrarrestan una tristeza muy grande, tengo una nueva duda, un gran detalles ¿Ha de ser capaz de qué? Ha de ser extraordinario. Y ¿qué pasaría si fuéramos más los que brindáramos y valoráramos esos detalles? La respuesta es tan grande que sólo fluye un suspiro.


Como siempre he dicho, no es tan sencillo cómo leerlo de aquí; pero quiero que siempre que aparezca el próximo momento desolador, imagines y valores a la luna o al mar chocando contra las rocas, a una buena compañía o un buen consejo, a un beso inesperado o a mi escribiéndote esto para hacerlo eterno, que pareciendo sucesos diminutos te hacen suspirar ilusión.


Te pido que te fijes en las buenas cosas, superes las malas y dejes de sufrir en vano; disfruta y sonríe. 

Cuando no te creas capaz, me avisas y te acompaño.